sábado, 12 de diciembre de 2009

El continuo de Gernsback

Recuerdo uno de mis relatos preferidos de Mirrorshades, en concreto el que comparte título con este post, mientras leo este artículo sobre viviendas flotantes situadas en alta mar. ¿Serán estas las míticas construcciones que se aparezcan en visiones a los habitantes de un futuro muy diferente del que hoy soñamos?

Y llegando al final del artículo me encuentro con que este proyecto parte de la idea de recopilar un "mapa de los miedos" para transformarlos en una energía positiva y creadora, recopilación que en teoría está abierta a la participación a través de esta web.

Dejando de lado el artículo en sí, la idea de un "mapa de los miedos" me resulta atractiva: siempre he pensado que una sociedad que da la espalda al miedo, la frustración o el dolor (incluso a la muerte) dista mucha de ser madura. ¿O acaso de niños no nos enseñaron que para crecer sano hay que comer de todo?

viernes, 11 de diciembre de 2009

Almas con empresa

Con su reciente libro Filés: Democracia económica en el siglo de las redes, David de Ugarte nos propone profundizar en los conceptos fundamentales sobre los que se asienta el proyecto de comunidad indiana, y que son los que de uno en uno igualmente podemos empezar a intuir visitando la indianopedia.

Por medio de su lectura vamos comprendiendo el proceso evolutivo que ha permitido a esta comunidad ir construyendo un contexto y un marco de referencia común, tanteando en el camino referentes como el sionismo digital, que de manera simplificada podríamos entender como la asunción de las comunidades conversacionales como comunidad de pleno derecho, plurales, no vinculadas a un territorio y en donde los propios miembros son quienes definen la identidad y la pertenencia; o el movimiento neovenecianista, que añade a esta idea de comunidad identitaria los resortes necesarios para explicar la relación entre sus miembros y el espacio económico que los sustenta.

Se trata en definitiva de conceptos que en una primera aproximación pueden resultar difíciles de abordar (como me ocurrió personalmente al iniciar el itinerario), lo que por otro lado es comprensible si pretendemos reducir el proceso evolutivo de toda una cambiante y amplia comunidad a una consulta al diccionario, pero según se asientan unos sobre otros van mostrando una fuerza y una coherencia más que evidente.

Llegamos así a entender, al menos de forma aproximada, qué es la Filé y descubrimos que en su concepción como comunidad identitaria transnacional, propia de un mundo de relaciones distribuidas y que se dota de su propio sustento económico, aparecen tres ideas fuerza que ya nos deben sonar de algo: fraternidad, igualdad y libertad.

Y es que las relaciones entre los miembros de una Filé se definen como fraternales (inspiradas en las propias de los gremios medievales), los miembros del grupo decisorio se consideran iguales entre sí (no confundir grupo decisorio con grupo "superior", lo que deja bien claro el autor al decir que no es igual "arriba y abajo" que "dentro y fuera") y es pieza fundamental la libertad de pertenencia, escisión o salida de cualquier miembro.

Aplicado todo esto al mundo empresarial que todos conocemos y padecemos, algo a lo que el libro también dedica su atención y donde destaca el interés por los movimientos cooperativos, una vez asentada la lectura me planteo una reflexión: si la búsqueda de "un alma" en la empresa a la que nos refieren las modernas técnicas de gestión no parece dar frutos, quizá porque nadie acaba de creer en ella, ¿no será cuestión de seguir la propuesta de los indianos y no pensar en términos de "empresas con alma" sino de "almas con empresa"?

No obstante por encima de estos conceptos, sobre los que desisto de divagar más teniendo a mano la indianopedia y, aún mejor, el libro del que hablamos, me queda tras la lectura la misma sensación que al visitar un gran restaurante y saborear su menú degustación: visto lo visto, no puedo sino desear volver otro día para pedir "a la carta".

Para finalizar esta reseña me gustaría incluir una parte de su capítulo final, como cebo para quien llamado por la curiosidad quiera picarlo:

¿Por qué la filé? Porque puedes irte. Porque puedes
hacer cosas distintas si no te vas. Porque tú le das
forma tanto como cualquier otro. Porque tanto si va
bien como si va mal, tu esfuerzo cuenta y marca la
diferencia. Porque todo eso junto hace que ofrezca
más libertad que ninguna otra forma de
organización del trabajo que haya conocido.

Y sobre todo porque como diría cualquier
neovenecianista, vale para nosotros. No se impone,
ni siquiera se ofrece. Se hace y se construye. En
comunidad.

Campaña de sillas voladoras

Como comentaba en un post anterior, ya disponemos de una página específica para la campaña de ciberactivismo que propuse como experiencia práctica con el itinerario indiano y cuyo objetivo final sería trabajar por la eliminación de barreras arquitectónicas y, muy especialmente, por la sensibilización de los ciudadanos.

Pues bien, acabo de publicar en ella las tres primera propuestas de logotipos o iconos que debo agradecer a Fer y a Paco Andersh (bueno, realmente la tercera es una reinterpretación personal de sus diseños) y aprovecho para invitaros a todos a que las conozcáis, las valoréis y, como no, aportéis cualquier otro diseño o idea que siempre serán bienvenidos.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

En defensa de los derechos de autor

En la línea apuntada en mi anterior post titulado "la información quiere se libre", David de Ugarte incluye hoy en su blog este manifiesto de lectura más que recomendable.

Sillas voladoras

A todos los que habéis mostrado interés por la campaña que ayer proponía, en primer lugar ¡muchas gracias!

He creado una versión inicial de la página que podría servir de soporte, que podéis encontrar en sillasvoladoras.wordpress.com, y como resulta evidente faltan unas cuantas cosas con las que cualquiera podría contribuir:

- Logotipo de campaña.
- Banner para la página.
- Posible banner para intercambio entre blogs.
- Diseño de hoja de "pegatinas".

Si os parece, podemos trasladar la conversación sobre este tema directamente allí y vamos completando temas para poder empezar bien pronto.

Un abrazo a todos.

lunes, 30 de noviembre de 2009

¡Vamos a hacer prácticas!

Buenos tiempos para la lírica.

Pues bien, creo que a estas alturas de itinerario ya va siendo hora de aparcar la teoría por un momento y pasar a la práctica. ¿Os apetece un poco de hacking social?

Siguiendo las indicaciones que nos da David de Ugarte en su libro "El poder de las redes", son tres los elementos en que deberíamos basar nuestro ciberactivismo: el discurso, las herramientas y la visibilidad. A esto añadiría yo un elemento previo extraído directamente de la más pura tradición del software libre: toda iniciativa hacker tiene su origen en un motivación personal.

Pues ahí va mi motivación, o dicho de otro modo, la lírica que me anima: en mi ciudad, como supongo que en muchas de las vuestras, salir a pasear con mi hijo y su silla de ruedas es una verdadera epopeya; algo parecido ocurre a quienes conducen su propia silla, a los que pasean con coches de bebé, a las personas mayores... ¿No es hora ya de trabajar por la eliminación de barreras?

Situados en este punto y para continuar definiendo la acción, los otros elementos con los que os propongo emprender el ciberactivismo serían, en una versión muy preliminar, los siguientes:

1) El discurso. Si algo podemos aprender de un movimiento como Otpor! es la fuerza de un mensaje positivo y unas ciertas dosis de humor. En este terreno mi propuesta es usar la ironía de un mensaje que pretende mostrar la dificultad para andar en silla de ruedas (como no sea instalandole unas alas) a través de aceras estrechas, pasos de cebra con coches aparcados, edificios no accesibles o bordillos elevados. Podría ser algo como:

Zona de avistamiento de sillas volantes.
Logotipo con icono de silla de ruedas junto al icono habitual para zonas de avistamiento de aves o paisajísitcas
Trabajemos por la eliminación de barreras arquitectónicas.
Dirección web

2) Las herramientas. En la página web referida (quizá con una agregación de blogs colaboradores) estaría disponible una plantila para la fácil impresión de pegatinas con este mensaje.

3) La visibilidad. Adicionalmente, en esta página se animaría a contribuir a una galería de fotografías tomadas en lugares no accesibles donde se hayan situado personalmente estas pegatinas o simplemente se haya encontrado una.

Si os apetece participar en esta experiencia os invito a todos los itinerantes, a los indianos y a cualquier otro que pase por aquí a terminar de definir la acción y colaborar en su desarrollo para observar lo que ocurre. ¿Os animáis?

El poder de las redes

Toda estructura de información esconde una estructura de poder.

En este libro David de Ugarte nos lleva de la mano siguiendo la evolución de las diferentes topologías que han soportado el intercambio de información a lo largo de la historia, respondiendo en cada caso a los objetivos del momento y reflejando las estructuras de poder que los animaban.

Así descubrimos cómo cada momento histórico y el modelo de poder que lo caracteriza se apoya en una red de información con una estructura particular: el estado feudal con su red centralizada, la revolución industrial con una red descentralizada y el periodo post-industrial en el que estamos inmersos por una red puramente distribuida.

Y es que cada uno de estos escenarios, analizado desde una perspectiva económica, se sustenta en una política de incentivos vinculada a la consecución de sus objetivos. Y cuando esta política de incentivos alcanza sus límites, no puede sino empujar a un cambio de paradigma y organización.

La época industrial requiere un gran número de técnicos especializados con acceso a un conocimiento hasta entonces poco accesible. Más aún, un mundo industrializado en plena expansión colonial implica el establecimiento de nuevos puentes de comunicación entre las estructuras propias de la época anterior (empresas multinacionales, sindicatos “internacionalizados”, etc.). Estos objetivos suponen la necesidad de una lógica de incentivos diferente, ya propia de un mundo descentralizado.

Pero la evolución no se detiene ahí, y a las capacidades técnicas que requiere la era industrial le sigue una cada vez mayor necesidad de innovación y creatividad, algo que una estructura descentralizada ya no puede favorecer. De nuevo, la lógica de incentivos establecida no soporta adecuadamente los objetivos que se persiguen: como muy bien ironiza Himanen en su Etica del hacker, Einstein seguramente habría alcanzado más fácilmente su fórmula bajo una jerarquía científica burocrática basada en superiores, jefes de departamento y responsables de división que, lógicamente, supervisarían y aprobarían o no cada innovación antes de dejarla pasar hacia arriba.

Y es que, como se destaca en este irónico ejemplo, la estructura de poder implícita en un red descentralizada supone toda una serie de filtros que la información debe superar antes de poder expandirse. Un elemento de la red o nodo solo puede establecer un camino de comunicación tras pasar por todas la serie de nodos “censores” bien establecidos en la jerarquía por encima de él mismo.

Así pues, cuando la necesidad de innovación y creatividad deja vislumbrar los límites de la estructura descentralizada y su política de incentivos, no queda otra opción que dar un siguiente paso evolutivo y apostar por la red distribuida que facilita el intercambio libre de información, desde el momento en que cada nodo puede encontrar múltiples caminos para la comunicación y, por tanto, ningún nodo único ejerce un control exclusivo o censura sobre ella.

Es este el mundo en que ya vivimos y que tan bien representa la blogosfera como ejemplo de red de información donde se define otra agenda pública (no ya la de los media tradicionales), o el software libre como producto de la innovación tecnológica fuera de las “catedrales del conocimiento”.

Evidentemente este cambio no será fácil para nadie y no dejará de haber quien pretenda parar la marea empujando las olas de nuevo mar adentro; pero es esta una tarea épica e inútil y mas vale empezar a cambiar de actitud y apostar por la lírica, disfrutando mientras se nada en un mar cada vez más movido, más grande y más lleno de nadadores...y de peces.

Aún hoy podemos encontrar muchos ejemplos de esta inútil resistencia, en ámbitos tan evidentes como el de la defensa de la propiedad intelectual desde un ángulo equivocado (conservar los privilegios de los supuestos únicos agentes productores autorizados, algo sobre lo que hablo en otra entrada de este blog).

Pero me gustaría terminar apuntando otro de estos casos, no ya por su importancia sino por lo simbólico del lenguaje que utiliza, que refleja perfectamente una estructura de poder que ya ha quedado superada: cuando conecto a Internet, mi nodo superior de acceso aún pretende ejercer de filtro o “proxy” respecto a mi capacidad de comunicación. Y lo que es más, establece una absurda distinción entre mi velocidad “de subida” y “de bajada”. ¿Qué ejemplo más gráfico que éste de una visión trasnochada sobre los papeles de productor y receptor en una red distribuida?